¿Es caro pololear o pagar la cuenta?

28 10 2008

Conversando con amigos salió el tema de la mujer y el dinero. En este caso “el pololeo. Al principio no lo entendí, pero luego pense que claro, tiene algo de razón.

A los hombres, la chequera/billetera se les hace cada vez más liviana al empezar algún tipo de relación: las entradas al cine, al teatro, tragos y restaurantes comienzan a destacarse en los gastos de fin de mes, pero estamos en el siglo XXI en el cual el “pagamos a media” o “yo te invito” (de mujer a hombre) suele ocurrir.

Existe una tesis del “pagar la cuenta” en el cual las mujeres finjen diciendo “no, déjame pagar a mí”  o “déja que pago yo”  y más de la mitad tiene cero intención real de hacerlo, según una encuesta realizada en Inglaterra arrojando que a pesar de los avances del feminismo y de la igualdad de derechos y oportunidades, cuando se trata de una cita entre un hombre y una mujer, estas últimas quieren mantener valores como la galantería y la caballerosidad.

Aunque también hay que destacar que así como las mujeres no tienen intenciones (generalidad), los hombres tampoco, pero estos últimos intentan mantener la tradición que por año sostiene este tipo de reuniones o citas.

En el periódico Daily Mailla mitad de las damas que cuando llega la cuenta de lo consumido en un restaurant se ofrece a pagar, en realidad, espera que su compañero la detenga y lo haga por ella.

Pero todavía hay esperanzas para las mujeres románticas y que añoran ser agasajadas por su hombre. La mayoría de los hombres (alrededor del 75 por ciento) las complacen su deseo oculto aunque la cita no haya salido como esperaban.

No hay que olvidar que en oportunidades -aludiendo al pensamiento femenino- se toma este comportamiento como “una prueba”, para calificar al compañero de velada y su billetera, lo que también podría determinar (en algunas ocasiones) el paso 2, a la segunda cita, que también puede ser no por lo mencionado anteriormente sino que existió una conexión especial o un feeling importante.

 


La formula más simple y menos comprometedora sería para hombres y mujeres: 
          

  •  Si me invitan, que paguen. 
  • Si yo invito, pago yo. 
  • Si es una decisión de ambos, pagamos a medias. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No debo negar que prefiero pagar yo en la primera cita para marcar el “estamos conociéndonos” o “soy independiente”, pero tampoco un detalle vendría mal. 

Pero las mujeres ¿Somos tan exigentes?

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